ENTREVISTA A JOAN MARIA SOLÀ

 

 

ENTREVISTA A JOAN MARIA SOLÀ
Profesor de Gestión de Recursos Humanos en la Universidad Autònoma de Barcelona
"El gran problema empresarial en España es la falta de imaginación"

El teletrabajo es una forma de relación laboral relativamente nueva, que en España crece muy lentamente si 
comparamos las cifras con las de otros países de la Unión Europea. Sin embargo, todo indica que nos acercamos 
a un despegue fulminante del teletrabajo como alternativa fiable y ventajosa al mercado laboral tradicional. 
Para hablarnos de las perspectivas del teletrabajo, Agoratel.com se ha puesto en contacto con Joan Maria Solà, 
profesor de Gestión de Recursos Humanos de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB).

1- El teletrabajo no ha conseguido en España tanta aceptación como en otros países de la UE, 
como Alemania o el Reino Unido. ¿A qué cree usted que se debe este retraso?
El desarrollo del teletrabajo es inseparable de la expansión de las nuevas tecnologías. En este sentido, España 
todavía se encuentra en los inicios en cuanto al nivel de uso de la Red, si la comparamos con otros países europeos. 
El desarrollo de una cultura del teletrabajo se hace imposible si no existe una confianza en las posibilidades de las 
nuevas tecnologías y un conocimiento de los instrumentos básicos que permiten trabajar a distancia. 
Todavía existen muchos directivos de empresas españolas que no poseen ordenador, que no se han apuntado al 
carro de Internet. Sería una utopía que estos directivos contratasen teletrabajadores.

2- ¿Cómo cree que va a evolucionar esta situación?
Afortunadamente, el mundo de la tecnología evoluciona a gran velocidad y, con él, lo hará el teletrabajo. 
En pocos años se consolidará la presencia de Internet como instrumento imprescindible de trabajo, las nuevas 
generaciones habituadas a su uso ocuparán cargos de responsabilidad y las reticencias irán desapareciendo. 
Entonces es cuando asistiremos al despegue del teletrabajo como alternativa a la rigidez del mercado de trabajo 
tradicional. Pero antes deben ser los altos cargos quienes depositen su confianza en estos nuevos instrumentos.

3- Usted apunta que existe una importante falta de imaginación por parte de las empresas. 
¿Podría explicarnos este concepto?  
La mayor parte de las empresas, si atendemos a las estadísticas, no han tomado conciencia de las posibilidades 
que ofrece el hecho de trasladar al trabajador, si no totalmente, por lo menos parcialmente a su domicilio. 
En este sentido, podríamos afirmar que existe una falta de imaginación por parte de las empresas, una reticencia 
bastante generalizada a aplicar fórmulas imaginativas a la dinámica del mercado laboral.
Esta falta de imaginación se manifiesta también, por ejemplo, en el escaso auge que ha tenido en nuestro país la 
contratación a tiempo parcial. Se trata de una fórmula que funciona muy bien en Europa, ya que facilita el empleo de 
la mujer y la compaginación de diversas actividades. En España todavía vivimos anclados en un modelo de trabajo 
con unas características comunes para todas las profesiones, caracterizado por la rigidez. 
Todo esto está destinado a evolucionar en muy poco tiempo.

4- ¿Qué ventajas ofrece el teletrabajo para el empresario?
En primer lugar, la especialización. En los últimos años hemos asistido a una especialización de los diferentes 
componentes del proceso productivo, especialmente en el sector de la banca y el automóvil. 
El outsourcing permite a la empresa dedicarse a potenciar sus características diferenciales, mediante la 
externalización de la mayoría de actividades relacionadas con el proceso productivo. Por ello, en los últimos 
años hemos asistido a una fragmentación de las compañías  en cuanto a tamaño y al nacimiento de infinidad de 
empresas de servicios. La empresa se desprende de determinados departamentos, lo que le supone un ahorro en 
personal e infraestructuras, y recurre a una empresa de servicios, que le ofrece un alto grado de especialización. 
El último eslabón de esta cadena serán los propios trabajadores, que se especializarán en tareas concretas, 
pudiendo ofrecer sus servicios a diversas compañías. Una parte de estos trabajadores actuarán, con toda seguridad, 
como trabajadores autónomos desde su domicilio. 

5- ¿Y cuáles son las ventajas para el trabajador?
Aparte del importante ahorro de dinero que supone para el empresario la contratación de teletrabajadores, 
básicamente en  equipamiento e infraestructuras, el profesional también ahorra tiempo y dinero. Este modo de relación 
laboral es muy útil en las grandes ciudades, donde mucha gente emplea más de una hora para desplazarse a su lugar 
de trabajo, por lo que malgasta mucho tiempo al cabo del día. Con el teletrabajo, el profesional se ahorra los costes y 
el tiempo dedicados a desplazamiento.
 
Ademàs, puede flexibilizar y ordenar su tiempo de trabajo, lo que puede llegar a ser muy importamnte en el caso de la 
necesidad de atender al hogar, tanto para cuidar niños pequeños como atender a personas mayores. 
En este último caso, pensemos en el problema actual del proceso de envejecimiento de la población

6- ¿Cree que con el tiempo será posible que las empresas se nutran a través de una red de teletrabajadores, 
prescindiendo del trabajador presencial?

Con caracter general , es bastante difícil, puesto que existen tareas en las que es imprescindible el cara a cara entre
 trabajador y empresario. En otros casos, como por ejemplo los traductores, el teletrabajo irá ganando terreno al trabajo 
presencial, ya que se trata de tareas que no requieren interacción y sí un alto grado de especialización que seguramente
 no se puede encontrar en la plantilla de la compañía.
Además, existe un problema esencial de motivación del teletrabajador, que será decisivo en el desarrollo de esta fórmula.
Es muy importante en las compañías que el trabajador se sienta de algún modo parte de la empresa, lo que se consigue 
a través del día a día, de la relación que se establece con el lugar y los compañeros. En el caso del teletrabajo las 
empresas se ven obligadas a descubrir nuevas fórmulas para motivar al trabajador, de modo que su vínculo con la empresa 
influya decisivamente en la calidad del trabajo realizado.